Blaster Master

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Blaster Master

Año: 
1988
Género: 
Acción
Desarrolladora: 
Sunsoft
Compañía: 
Sunsoft
Diseño: 
Yoshiaki Iwata
Música: 
Naoki Kodaka
Texto: 
Inglés

¿Quién no ha oído hablar nunca de invasiones de criaturas mutadas por ingentes y peligrosas cantidades de energía radiactiva, que amenazan con destruir el mundo (o una ciudad, o un país)?

Y es que desde el terrible ataque a Hiroshima con la bomba atómica “Little Boy”, se ha empleado tales argumentos de las hecatombes producidas por la energía radiactiva en innumerables relatos diversos, de carácter bastante menos serio en su mayoría; películas de la época de los 50 o 60 como la serie de Godzilla, el Monstruo de tiempos remotos, u otras menos conocidas como “The Deadly Mantis”, donde el argumento en ellas era básicamente el mismo: monstruos enormes despertados por experimentos nucleares y que amenazan la seguridad de grandes ciudades; en cómics tan famosos como Spiderman (recordad la famosa araña radiactiva), las Tortugas ninja (a ver si no en qué consistía el megunge aquel verde que las engendró), la Masa (rayos gamma en este caso), Daredevil (accidente radiactivo que lo dejó ciego) e incluso en todas las series de los Mutantes planea el eco de la radiación nuclear; y así toda una interminable lista de argumentos basados en las nefastas consecuencias del uso indebido de este tipo de energía de uso relativamente reciente, que como era de esperar llegó a la órbita de los videojuegos; y tal es el caso del que nos ocupa, Blaster Master.

En este caso el argumento es tan simple como poco original: ni más ni menos que un chico llamado Jason, de un lugar de cuyo nombre no tenemos ni idea, pierde a su rana que quiere ir a hacer su vida a una charca hecha y derecha, pero que en su lugar se encuentra un bidón lleno de residuos radiactivos, se hace tan grande como un cerdo y cae por un boquete en el suelo; a lo que naturalmente Jason responde dejándose caer por el susodicho agujero para atrapar su querida rana, pero que en su lugar se encuentra con un vehículo todo terreno de titanio que te cagas y que mira por donde ha sido construido para combatir a los mutantes radiactivos que pululan en el subsuelo y que están controlados por “el Jefe Plutonium”.

Afortunadamente la calidad de tan ambicioso argumento es inversamente proporcional a la del propio juego, que es realmente lo que nos interesa (o nos ha interesado) a fin de cuentas. De la mano de Sunsoft (una de las mejores licenciatarias que trabajó para la NES), autora de, entre otros, los dos Batman, Gremlins 2, el estupendo Super Spy Hunter, U-four-ia, y otros menos conocidos como Fester´s Quest (que para más señas tenía de protagonista al Tío Fétido de la familia Adams) o Journey to Silius; nos brinda la oportunidad de adentrarnos en 8 mundos interconectados y custodiados cada uno de ellos por sus jefes, a los mandos de Jason y su vehículo y con la ayuda de diversos tipos de armas y objetos que iremos ganando a medida que avancemos y exploremos cada rincón del extenso mapeado (cuyo conocimiento nos es vital para sobrevivir, amén de una buena dosis de habilidad, nervios de acero y también paciencia, porqué no decirlo).

En general, el juego atesora mucha calidad, mas aún teniendo en cuenta la fecha de su salida (1988),en la época dorada de la NES para mí; a pesar de la gran dificultad que tiene, a los que tengan la suficiente paciencia les deparará muchos ratos de estar pegado a la pantalla en busca de la forma de acabar con Plutonium, y eso bien tiene su mérito.

Desde el punto de vista musical esta muy bien también, a fin de cuentas es de Sunsoft, que ya en muchos de sus juegos nos ha regalado muy buenas melodías (¡ese Batman!),qué decir de la melodía del Mundo 7, por ejemplo (me encanta ese toque tan rítmico que imprime a la fase), y también los efectos sonoros de los disparos y de las criaturas.

De los gráficos destacan los Jefes y los escenarios, bien detallados, pero los sprites de Jason y el vehículo me parecen muy flojos (en exteriores): el vehículo no tiene un aspecto nada imponente y Jason parece literalmente un renacuajo, especialmente al nadar. En general los sprites de exteriores son bastante pequeños, aunque las criaturas (aunque más parecen androides que mutantes, de hecho deben ser androides) están bastante detalladas para lo poco que ocupan; y la paleta de colores no acaba de gustarme, en los escenarios son casi siempre tonos ocres, demasiado sombrío para mi gusto, y los de los enemigos como que no varían mucho, siempre grises o rojos.

De todos modos el principal fallo técnico de este juego es el Scroll. Muchas veces hay que andarse con cuidado porque falla en exteriores, y lo que deberíamos ver más abajo de donde nos encontramos no sale del todo y es preciso pausar el juego para que salga bien, y no nos demos un piñazo con un bicho que no veamos y que pase por allí o no caigamos en un foso con muy mala idea.

En interiores tampoco acaba de gustarme que aquellos bloques destruidos que hayamos dejado atrás vuelvan a aparecer, incluso si pausamos el juego (¡¡ pudiendo darse el caso de que nos quedemos atrapados entre ellos y sea necesario disparar para poder moverse !!).

Pero bueno, por lo demás todo esta muy bien. Este juego fue el primero de una saga que fue apareciendo en distintos soportes: hubo uno de GameBoy, una segunda parte para Mega Drive, e incluso apareció un Blaster Master para PS One y una nueva versión de este mismo juego en la GameBoy Color, que desgraciadamente pasó sin pena ni gloria. Ninguno de ellos ha podido emular lo que supuso el original, y no han aparecido nuevas secuelas para la Generación actual de consolas, cosa que a fin de cuentas tiene su lógica porque, por desgracia, actualmente no se oye apenas nada de Sunsoft (de hecho en el buscador Google apenas aparecen referencias a ella). Una verdadera lástima.

Aún hoy podemos encontrar páginas web dedicadas a este juego, todas ellas en inglés (algunas incluso mejores que la actual página oficial de Sunsoft), en las que se destacan los buenos momentos que este juego hizo pasar a sus jugadores (y también los malos por su gran dificultad), los detalles del juego, etc. Dan una idea del insospechado éxito que tuvo. Como curiosidad, llama la atención lo que nos recuerda al Metroid (1986), sobre todo para los que lo hemos jugado: tanto en tipo de juego, enemigos, variedad de armamento, e incluso las entradas de una zona a otra podemos ver la esencia del Metroid, aunque el aprendiz supera al maestro en este caso. También en otro de los juegos de Sunsoft, Fester´s Quest, podemos ver muchos guiños al Blaster Master (muchos enemigos están sacados de allí, e incluso los efectos sonoros son exactamente iguales).
 

ANALISIS


A priori no parece nada del otro mundo, sobre todo por la cantidad de juegos que uno ha visto con tanta aventura gráfica por ahí y tanto juego de rol por allá, pero este es uno de los juegos pioneros en el conjunto de los videojuegos de aventura, y además es al jugarlo cuando uno se da cuenta de lo enganchante que puede llegar a ser el buscar como un condenado dónde puede esconderse el armamento que necesitas, dónde están los dichosos jefes que pueden guardar los objetos que necesitas para pasar al siguiente mundo, cómo pasar a determinados sitios o cómo vencer al puñetero bicho que te amarga la existencia; y la extensión de las zonas contribuye buenamente a ello, como también la gran dificultad que puede suponer el que dispongas de tres vidas, ni una más ni una menos, y cinco continuaciones, sin posibilidad de password ni de pila para guardar partidas ni nada de nada. Es un juego muy difícil, sí, pero eso también hace que tenga mucha vida a largo plazo. Por supuesto con los emuladores de hoy en día se puede evitar esto, pero no sería una recreación fidedigna de lo que suponía para los que jugamos en la consola en su día, la verdad.

Siguiendo con el tema de la dificultad, debo comentar que para sobrevivir disponemos de 8 marcadores de energía, tanto para Jason como para el vehículo, aunque Jason es más frágil; de hecho una caída desde poco más altura de lo que el chico es capaz de saltar (que no es mucho) puede quitarle uno o dos marcadores de vida, y el castañazo que se lleve si cae desde mucha altura puede llegar a ser letal. Sin embargo en determinados lugares es preciso sacarlo del coche, como por ejemplo para que suba las escaleras, bucee a ciertos sitios (no os preocupéis por el oxígeno) o sobre todo, para poder entrar a las Cuevas donde se alojan los famosos Jefes Mutantes que obligatoriamente deberemos eliminar.

Y es que este juego en realidad es como si fueran dos juegos en uno: primero la vista de los exteriores, lateral , donde manejamos el vehículo, y el mundo de las cuevas, donde la vista es semiaérea y los sprites son mucho mayores. Por cierto, no todas las cuevas albergan al jefe, y es nuestra tarea averiguar cuáles sí lo tienen, por lo menos si no disponemos de los mapas que vienen en el manual (aunque no están todos los mundos); de todas formas el explorar otras cuevas puede venir bien para conseguir munición u otros ítems.

Además, en las cuevas, en vez de saltar podremos lanzar granadas, que vienen muy bien en caso de que no dispongamos de armamento superior, sobre todo con enemigos especialmente duros como las “Cabezas Zombi” (que no tardaréis en reconocer) y los jefes, claro está. Por desgracia es de un rango de acción muy corto.